Semana 52 - Balance 2025
Argentina
2025, un año que no olvidaremos
Dólar MEP: $1480 - Brecha con oficial mayorista: 1.6 %
Dólar CCL: $1520 - Brecha con oficial mayorista: 4.3%
Dólar Mayorista: $1457
Brecha Cable-Mep: 2.7%
Riesgo País: 570 puntos básicos
Volatilidad. Si algo nos mostró este 2025 es que en Argentina la política tiene mucho peso y en años electorales la volatilidad puede ser alta. No importa que se trate de elecciones de medio término, el resultado puede igualmente condicionar la performance de los activos por su capacidad de anunciar cambios de régimen político y económico dos años después.
En las elecciones de medio término de 2013 el triunfo de la oposición al kirchnerismo liderada por Massa habilitó una gran suba en los activos locales, particularmente en las acciones y mas tarde en 2015 vendría el cambio de régimen. En aquel momento los activos estaban por el suelo y empezaron a subir es un escenario virtuoso de creación de valor. Un contraejemplo fueron las PASO de ago-2019 en las que un sorpresivo triunfo del kirchnerismo generó una de los procesos de destrucción de valor más grande de la historia, con empresas que vieron esfumarse más de la mitad de su valor bursátil en una sola jornada.
Esto se refleja en el siguiente gráfico de @MatiasSurt que compara el impacto de las elecciones de 2019 y 2025 para tres variables clave como Tipo de Cambio, Riesgo País y el Merval medido en dólares. En 2019 el triunfo de Alberto Fernandez generó suba del dólar del 30%, aumento del riesgo País del 70% y una caída de casi el 50% en el valor de las empresas líderes en la Bolsa. Mientras que con el triunfo del oficialismo en unos meses la evolución de las mismas variables fue contraria y virtuosa.

En este 2025 con un gobierno market-friendly que un sus primeros años de gestión llevó a cabo un ajuste del gasto público sin precedentes en la historia argentina y con los activos locales en su mejor nivel en siete años, un triunfo de la oposición kirchnerista tenía la potencialidad de generar una gran destrucción de valor. Y los resultados adversos para el oficialismo en las elecciones de la PBA en septiembre alimentaron ese fantasma. El peronismo olió sangre y fue al ataque con todo: a la ofensiva en los medios de comunicación se sumó el Congreso revirtiendo algunas de las reformas que el Gobierno había podido impulsar en su primer año de gestión.
El pico de la crisis se vio a finales de septiembre cuando el Gobierno se vio obligado a vender dólares de las reservas cuando la cotización llegó al techo de la banda de flotación. Todo el mundo quería dólares y sufrían las cotizaciones de bonos y acciones. En ese momento apareció el fuerte apoyo de USA con la administración Trump ofreciendo un swap por USD 20.000 millones, más la promesa de comprar bonos en el mercado secundario e intervenciones en el mercado de cambios para mantener al dólar dentro de la banda de flotación.
Con el apoyo de USA se logró estabilizar la situación pero la tensión continuaba porque si el resultado electoral para el Gobierno era muy adverso la cosa se iba a poner oscura nuevamente. La administración Trump podía ofrecer un apoyo inédito, sin precedentes, pero el si el pueblo argentino decidía volver al populismo no habría mucho más por hacer.
El resultado electoral favorable al oficialismo con los efectos comentados terminó siendo "sorpresivo" porque se había instalado un clima muy adverso en los medios de comunicación y la caída de los activos mostraba que había mucho miedo y nerviosismo en el mercado.
Los precios de los activos eventualmente se recuperaron pero quedaron muchos soldados en el camino: algunos inversores no pudieron evitar vender en medio del pánico cuando bonos y acciones marcaban caídas del 50% en dólares respecto a los precios de comienzos de año. Quien tuvo la templanza de mantener las posiciones, ya sea producto de una decisión meditada, por casualidad o por no seguir tanto el día a día del mercado, resultó ganador, y quienes decidieron vender mirando los rojos en las comitentes seguramente se arrepienten.
En resumen, ha sido un año plagado de volatilidad que ha puesto a prueba la templanza de los inversores forzando a muchos a tomar decisiones difíciles de vender sus activos a pérdida. Si bien muestra capacidad para anticipar los hechos del futuro es muy limitada (el ratio de aciertos en materia de predicciones económicas es muy magro), creo que 2026 debería ser un año más estable, con una volatilidad mucho menor y con la creación de valor asociada a los avances que pueda concretar el Gobierno en materia de reformas que contribuyan a liberar el potencial productivo del país.
Dólar. El dólar tuvo dos períodos bien diferenciados, una primer parte del año donde se implementó la salida del cepo cambiario y una segunda mitad donde operó el miedo electoral favorecido por un mayor acceso del público en general a la compra de divisas.
Hacia abr-25 el mercado puso bajo tensión el esquema cambiario vigente -con un tipo de cambio que crecía al 1% mensual- cuando el tema de discusión entre los analistas era el supuesto atraso cambiario. El Gobierno anunció la salida del cepo cambiario con un régimen de bandas de flotación que liberó el acceso al dólar oficial a las personas humanas. El mercado rápidamente se ajustó al nuevo régimen con un tipo de cambio más bajo, en la zona de 1200 nuevamente (antes había marcado un pico de 1360) con brecha cero. A mediados de agosto se acentuó la dolarización electoral, un mes después la cotización se fue al techo de la banda y en el momento de mayor tensión apareció el apoyo de USA que logró calmar las aguas para llegar a elección de octubre en tensa calma.
Punta a punta de 2025 el dólar mayorista creció un 41%, superando la suba del MEP (26%), del CCL (28%) y de la inflación minorista (circa 31%). Al menos la volatilidad electoral ayudó a disipar las preocupaciones sobre atraso cambiario.
Activos locales. Los bonos soberanos en dólares operaron con mucha volatilidad y cerraron el año con alzas nada despreciables de hasta 18% considerando el pago de intereses. Claro que durante el año los precios oscilaron fuertemente llegando a registrar bajas de 35% a finales de septiembre.
Las tasas de interés en moneda local también subieron fuertemente a lo largo del año para tratar de seducir a los inversores de no comprar dólares. La tasa Badlar para bancos privados que mide la tasa promedio que se paga por los plazos fijos a 30 días en entidades financieras, tocó picos del 59% en el epicentro de la crisis. Como resultado los inversores que se mantuvieron en Pesos renovando sus colocaciones a plazo fijo a lo largo del año obtuvieron una rentabilidad superior a la suba del dólares financieros. Acá también hubo que soportar eventos de volatilidad extrema.
Los bonos en Pesos ajustables por inflación también resultaron ganadores frente al dólar en 2025. En particular los de vencimiento más corto mostraron una fuerte recuperación post elecciones para cerrar el año con alzas superiores al 40%, también por encima de la evolución de los dólares financieros.
Las acciones locales tampoco estuvieron exentas de grandes oscilaciones. Luego de tres años de desempeño deslumbrante -en el periodo 2022-2024 Argentina estuvo entre los mercados accionarios del mundo con mayores alzas- 2025 fue un año de grandes vaivenes. El año había comenzado con optimismo en enero cuando todavía los dólares del blanqueo de capitales buscaban aplicación pero allí comenzó una fuerte corrección: en abril previo a la liberación del cepo el mercado caía 30% y luego en medio de la corrida cambiaria llegó a perder un 50% de su valor a mediados de septiembre. Con el resultado electoral a favor del oficialismo vendría una furiosa recuperación -la mayor suba mensual desde 1992- que llevaría a cerrar a cerrar el año con una decorosa baja del 5.5% medida en dólares CCL.
USA
3 in a row
Volátil y concentrado. Los principales índices accionarios de USA cerraron 2025 con alzas significativas: el S&P subió 17.9%, el Nasdaq 20.4% y el Dow Jones 14.9%. De todas maneras el desempeño no fue lineal y la primera parte del año estuvo marcada por un nivel de volatilidad elevado asociado a la política comercial inédita de la administración Trump.
En un intento por reducir el déficit comercial de USA se anunciaron una serie de elevados aranceles a los principales socios comerciales. La amenaza de retaliaciones y un mundo mucho más proteccionista inquietó a los inversores que incorporaron la nueva información al análisis y concluyeron que había que vender. Lo peor del mercado se vio a comienzos de abril cuando el mercado entró formalmente en un bear market con el índice Nasdaq acumulando una caída del 20%. En ese momento todo hacía pensar que sería un año negativo para los mercados accionarios de USA y la incertidumbre era sobre a cuánto podría llegar el recorte.
Luego quedaría demostrado que la posición agresiva inicial fue parte de una estrategia de negociación de Trump y paulatinamente se fueron alcanzando acuerdos comerciales mucho más razonables que los planteados inicialmente con las principales potencias y socios. Y la par de la política el mercado se fue recuperando hasta cerrar fuertemente positivos. El Nasdaq pasó de una caída del 20% a cerrar el año con un alza del 20%, una recuperación furiosa pocas veces vista.
Con los resultados de 2025 ya son tres años seguidos en los que los principales índices accionarios de USA cierran con subas de doble dígito. El S&P 500 subió 26% en 2023, 25% en 2024 y 18% en 2025. Para encontrar una racha comparable hay que remontarse a fines de los años 90.
Esta performance extraordinaria de las acciones americanas está fuertemente vinculada a las grandes empresas tecnológicas, las Magnificent Seven. Según datos oficiales, la performance de estas 7 empresas explica el 55% de la suba del índice S&P 500 en el último trienio.
Otro rasgo de esta dominancia de estas grandes empresas está también en la concentración del índice donde estas 7 explican el 35% del índice. Las 10 principales empresas explican casi el 40% del índice, uno de los valores más altos de la historia. Esto hace que la noción de comprar el ETF del S&P 500 brinda una diversificación fuerte deba ser revisada. Cualquier tropezón en las empresas tecnológicas hoy motorizadas por el auge de la IA tendrá un fuerte impacto sobre los índices

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